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Durante los primeros cinco meses del 2020, la tendencia mostrada en la balanza comercial de México en el primer año de operación del TPP-11 ha continuado, ya que la exportación mexicana a sus seis nuevos socios, sigue decreciendo en tanto que la importación continúa incrementándose.

Así, en los primeros tres meses del 2020, las exportaciones mexicanas decrecieron -247 millones USD en comparación con el año 2018; para los siguientes cuatro meses el decremento fue de -391 millones USD; y para los primeros cinco meses el decremento fue -541 millones.

Contrariamente, las importaciones procedentes de esos países en el primer periodo se incrementaron en 2,061 millones USD; para el segundo periodo el crecimiento fue de 2,463 millones USD, en tanto que para el tercer periodo, el incremento fue de 1,737 millones USD. De tal manera que nuestro déficit con esos países pasó de -11,115 millones USD en los primeros tres meses a -14,765 millones USD en los siguientes cuatro meses y, para los cinco meses, el déficit fue -18,147 millones USD.

Incluyendo a Japón, el déficit fue de -21,239 millones USD en el primer periodo; de -28,118 en el segundo y de -34,468 millones USD para el tercero.

Sumando los cinco primeros meses de los tres años, el déficit con los seis nuevos socios fue de -44,027 millones USD, e incluyendo a Japón, el déficit totalizó -83,825 millones USD, prácticamente el 20% del total de nuestras “exportaciones” en el año 2019.
Comentarios

Las previsiones de nuestros funcionarios, de una mayor exportación e “integración” con los seis nuevos socios del TPP-11, no se han cumplido y, contrariamente, los vaticinios realizados por el suscrito se constatan cada día que avanza la supuesta “implementación” de ése que, desde su origen, ha sido un aberrante proyecto mismo que en el futuro tampoco acarreará beneficio alguno para México, y continuará con una incidencia negativa en la economía mexicana al dañar grandemente a la debilitada planta productiva mexicana; misma que sufre las consecuencias de una competencia desleal generada irresponsablemente por los altísimos funcionarios y teóricos del comercio exterior mexicano, al realizar una apertura comercial totalmente desordenada en aras de un libre comercio que ha sido pésimamente manejado.

La carencia de experiencia en la práctica, en el campo de trabajo y el desconocimiento de la realidad mexicana que caracterizó a los improvisados burócratas habilitados como expertos en comercio internacional que negociaron los numerosos TLC’s firmados por México, se ha traducido en constantes regresiones en nuestro comercio exterior y en la economía mexicana en general en los 25 años más recientes, pero muy particularmente a partir del año 2001, motivo por el cual hemos visto caer a la economía mexicana en el ranking mundial del 9º al 15º lugar. Nuestro valor agregado en la exportación descendió de 59% a 37%; nuestra posición como destino de la IED pasó de la 4ª a la 16ª posición; nuestra posición en materia de competitividad cayó de la 34ª a la 48ª posición y nuestro PIB per cápita perdió 30 escalones al pasar del 42ª al 72º lugar.

Parte importante de este deterioro es originado por la reducida competitividad del marco sistémico en el que, como lo señala el Foro Económico Mundial, la pésima calidad de las instituciones públicas mexicanas ha sido determinante, pues las deficiencias que las caracterizan les han impedido definir una estrategia coherente, con programas, proyectos y políticas públicas realistas que incidan positivamente en el desarrollo del país mediante la creación de empleos y riqueza que generen bienestar.

En el año 2019, de un total de 140 variables que miden la competitividad de México en relación con sus socios del TPP-11 de Asia y Oceanía, tenemos ventaja en 18 y desventaja total en 122, lo que permite prever que México no tiene elementos para equilibrar la relación con esos países, sino todo lo contrario.
Apuntes finales

La serie de antecedentes negativos que México había registrado en su relación con los 48 países con los que había firmado TLC’s, que incluía un déficit creciente con la mayor parte de ellos y que se traducía en los enormes retrocesos de la economía mexicana que he señalado en el apartado anterior e, inclusive, un extraordinario déficit con los seis países de Asia y Oceanía con los que se pretendía asociar a México a través del TPP-11, no fueron suficientes para que los altísimos funcionarios encargados de diseñar la estrategia de comercio exterior se pusieran a pensar y en alerta sobre las enormes desventajas que México tenía para firmar dicho acuerdo.

Influidos por su liberalismo dogmático, nuestros altísimos funcionarios firmaron dicho instrumento mismo que, en los 17 meses de vigencia, continúa mostrando resultados cada día más desastrosos para la planta productiva nacional y, en general, para nuestro país, lo que debería obligar a la administración actual a recapacitar sobre la política y la estrategia de comercio exterior que ha estado vigente durante los 26 años más recientes.

Fuente: El Semanario.

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