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La crisis del coronavirus pescó a México en franca guerra con sus farmacéuticas. En su intento por no comprar a empresas que eran monopolios en el país, según el presidente Andrés Manuel López Obrador, el Ejecutivo ha hecho todo lo posible para importar, sin el aval de las autoridades sanitarias, medicamentos del extranjero. Una decisión que, según advierten los expertos, saldrá caro e, incluso, puede resultar inviable porque muchos de los países productores no tienen un tratado de libre comercio con México.

A partir de su llegada al poder a finales de 2018, López Obrador hizo pública su intención de sacar de la jugada a compañías distribuidoras de medicamentos en el país, ya que, según dijo, un pequeño grupo de ellas controlaban el mercado bajo la protección de autoridades anteriores. Concentró entonces la compra de medicamentos en la Secretaría de Hacienda, lo que generó un desabasto en hospitales del sistema de salud público por el que, hasta la fecha, protestan médicos y pacientes de enfermedades tan serias como el cáncer.

También, entre febrero y marzo, por lo menos ocho trabajadores de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) murieron porque en un hospital que atiende exclusivamente a empleados y pensionados de la empresa les administraron un medicamento contaminado. Semanas antes, López Obrador celebró el decreto que eliminó el aval de las autoridades de salud, específicamente de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, como requisito para importar medicamentos del extranjero. “Se publicó ya en el Diario Oficial el que puedan adquirirse medicamentos en el extranjero cuando hay monopolios en el país, o sabotaje”, dijo el presidente el 30 de enero. Ahora “compramos los medicamentos en cualquier país del mundo”. México pasó de importar fármacos aprobados por Estados Unidos, Suiza, Australia, Canadá o la Unión Europea, a importar aquellos que sean aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto abre la puerta a productos de India, China, Turquía, Argentina, entre otros.

La semana pasada, López Obrador anunció que su Gobierno busca comunicarse con Rusia para conocer más sobre Avifavir, el fármaco para tratar la covid-19 que Rusia presentó el 10 de julio. El mandatario no precisó si su interés es por comprar el medicamento para su comercialización en México o si es solo para llevar a cabo un protocolo de investigación propio en el país. Si bien es cierto que India y Rusia venden, en muchos casos, medicamentos a precios más bajos, a México le saldría caro comprarlos a esos países ya que no existe un pacto comercial con esos países, dice Juan Carlos Baker, consultor independiente y exsubsecretario de Comercio Exterior. Solo el arancel sería de 15% a 20% sobre el precio.

“Algunos de los más grandes productores de medicamentos están en países con los que no tenemos tratados de libre comercio, como India, Pakistán, Brasil y hasta Rusia”, dice Baker, quien encabezó las negociaciones del nuevo T-MEC por parte de México. “En una emergencia como la que estamos viviendo, el Gobierno podría utilizar mecanismos para que se abarate el costo, como eliminar el arancel, pero Rusia está donde está y la India está donde está y el costo del transporte, de meterlo al canal de distribución y el pago a los intermediarios, eso no va a cambiar si tú eliminas el arancel”.

La eliminación del arancel también se traducirá en una menor recaudación de impuestos para el Gobierno. “Aunque tu presupuesto es muy necesario para situaciones de emergencia como estas, los medicamentos que tú traigas no deben de dejar de cumplir con los requisitos sanitarios que el resto de los demás productos tiene,” dice Baker.

El Gobierno asegura que no es necesario que las autoridades nacionales den luz verde a los medicamentos que importará ya que contarán con el aval de la OMS, pero no funciona exactamente así, dice Rafael Gual, director general de Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma).

La OMS tiene una canasta de productos preaprobados, entre ellos medicamentos y dispositivos médicos, pero es una canasta reducida. México consume actualmente cerca de 1.800 diferentes productos, de los cuales solo 87 están en esta canasta, asegura Gual. “Por eso es que pensamos que importar los medicamentos del extranjero puede ser desastroso para el país”, dice Gual, “es inviable y podría ser desastroso en el sentido de que no van a poderlo hacer y va a generar un desabasto mayor”. La Canifarma, junto con otras tres asociaciones de la industria, publicaron el 14 de julio una carta conjunta al presidente en la que aseguran la industria “no está concentrada en unas cuantas firmas y existe gran competencia”.

“Las compras discrecionales en el extranjero no resuelven por sí mismas el problema de abasto y pueden provocar un daño grande”, aseguran los firmantes. Datos de la Canifarma indican que México produce cerca del 80% de los medicamentos que se consumen en el mismo país, el resto se importa. El país ha desarrollado en las últimas décadas una de las plantas industriales de farmacéuticos más importantes de América Latina, que le permite abastecerse casi por completo. Este diario trató de recabar, sin éxito, la posición de la Secretaría de Hacienda y la de Economía.

En 2018, el Gobierno gastó 58.000 millones de pesos en el sector salud y la cifra total de 2019 no se sabe con certeza, asegura Gual, debido a que en lugar de hacer licitaciones públicas de los contratos de fármacos, se cambió a un sistema de adjudicaciones directas. En agosto del año pasado, el presidente López Obrador anunció que se aumentaría el presupuesto de Salud a 80.000 millones de pesos. “Al final, tampoco tuvimos ni tenemos visibilidad de lo que se está gastando en 2020, por esta situación de las adjudicaciones directas”, dice Gual.

Fuente: El País.

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